Rafa Jiménez — filmmaker y productor audiovisual
Un reportaje enseña el hotel. Una campaña vende la estancia. Son dos encargos distintos, con presupuestos distintos, y confundirlos es el error más caro que comete un hotel con su contenido: acabas con una biblioteca de fotografías correctas de habitaciones vacías y sin una sola pieza que alguien quiera ver hasta el final.
He rodado campañas para RIU, Barceló e Iberostar — tres de las grandes cadenas nacidas en Mallorca.
Un resort se vende con luz, tiempo y espacio: el plano aguanta y la pieza respira. Un hotel de ciudad se vende con la ciudad que tiene fuera — en RIU Plaza Chicago venden el barrio, el río y las azoteas, montados al ritmo que lleva la ciudad. Saber cuál de los dos tienes delante antes de empezar es la mitad del trabajo.
Mi equipo y yo nos encargamos de todo: de la idea a la ejecución y la entrega. Hablas conmigo de principio a fin, y soy yo quien está detrás de la cámara. El equipo lo monto según lo que pida el proyecto — desde una unidad ligera hasta cámara, eléctricos y dirección de arte. Si hace falta aire, lo pone Drone Johnson, mi unidad aérea.
Muchas campañas de hotel necesitan fotografía fija además del vídeo. Puede salir del mismo rodaje, con la misma luz y el mismo criterio, en lugar de contratar dos equipos que van a entregar dos hoteles distintos.
Estoy aquí. Para un hotel de Baleares eso son días de viaje y dietas que no se facturan, y un scout hecho antes de cerrar la producción. Fuera de la isla ruedo en toda España y en producciones internacionales: la campaña de RIU Plaza se rodó en Chicago.
Cuéntame el hotel
Con las fechas y para qué es la pieza —lanzamiento, temporada, reposicionamiento— te digo qué hace falta y qué no.